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DULCEMILITAR

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EL SISTEMA DE ARMAMENTO

EL SISTEMA DE ARMAMENTO

El Sistema de Armamento de afuste M3M
Para helicópteros multi-usos
 
Descripción
El sistema de armamento consta de dos elementos estándar principales:
  • Una ametralladora M3M de calibre .50, que dispara con el bloque de cierre abierto
  • Una cabeza de afuste que absorbe las fuerzas de retroceso

Ventajas

  • Elevada probabilidad de acierto. Este sistema de armamento es muy fácil de controlar porque: su equilibrio durante el disparo es excepcional, las fuerzas de retroceso son absorbidas (cuña elástica), las empuñaduras están en la cabeza del afuste y no en el arma.
  • Elevada cadencia de tiro (1100 disparos por minuto)
  • Alcance eficaz: 2000 m
  • Ningún problema de autoencendido (bloque de cierre abierto)
  • No se requiere ningún ajuste de la holguera de culote
  • Unidad de bloqueo de emergencia
  • Esfuerzo de rearmado minimizado
  • Sistema de mira optimizado
  • Amplio ángulo de operación
  • Total seguridad y fiabilidad
  • Fácil mantenimiento
  • Capacidad de ráfaga larga: este sistema puede efectuar 600 tiros en una sola ráfaga

Misiones

  • Tiro de saturación contra vehículos ligeros blindados
  • Tiro de saturación en zonas de desembarco
  • Supresión de amenazas terrestres y aéreas (munición de .50 APEI)
  • Entrenamiento

Subfusiles
Armas automáticas rayadas

Arma asociada al estamento militar. Permite efectuar numerosos disparos

 

Características: -Versatilidad (permite usar chokes intercambiables en un mismo cañón)

-Fiabilidad

-Retroceso menor

-Rápido encaramiento

-Mayor peso cuando está totalmente cargada

Utilidad principal:

-Tiro al plato

-Caza menor

 Único cañón liso   Disparos de uno en uno     

Arma de un único cañón capaz de disparar varios cartuchos de forma consecutiva. Permite un rápido encare y posee menos retroceso que una escopeta clásica.

El término semiautomática implica que el disparo se realiza tiro a tiro. Esta característica diferencia a esta escopeta de las armas automáticas, con las que se pueden realizar numerosos disparos dejando apretado el gatillo. La semiautomática es un arma fiable, versátil y con menos retroceso que las escopetas de dos cañones. Por el contrario, es menos elegante y más pesada si se encuentra completamente cargada. Existen dos modelos básicos de escopeta semiautomática. Por un lado, está la de cañón móvil, que aprovecha el retroceso para su rearme. Y por otro, la que se recarga mediante un sistema de toma o sustracción de gas. Actualmente, la ley sobre escopetas semiautomáticas destinadas a la caza sólo permite la utilización de dos cartuchos en el cargador, a la vez que contempla la posibilidad de disponer de un tercero en la recámara.

 

 

LO MEJOR: LA MUJER EN LA VIDA MILITAR

LO MEJOR: LA MUJER EN LA VIDA MILITAR

Participación femenina en la vida militar: mujeres guerreras

 

 

Por Francisca Martín-Cano Abreu

 

La existencia real o mítica de mujeres belicosas en época arcaica, es el un testimonio que ahora vamos a comentar, que corroboraría la realidad del matriarcado en la Prehistoria. En relación a ello afirma POMEROY en (1987, 39): "Que las amazonas tuvieran una existencia real es poco probable."

Mientras declara CRISTINA FRADE en (1996, 15): "Durante mucho tiempo, la historia de las amazonas -las enemigas de los griegos que vivían en las estepas de lo que es hoy Ucrania y el sur de Rusia- fue despreciada como un producto de la imaginación de Herodoto. Las excavaciones de Chertomlyk (Ucrania), entre otras muchas otras, han corroborado sus informes sobre mujeres de apariencia masculina, vestidas como guerreros y diestras con el arco."

Pero la sola existencia mítica de Guerreras, reflejaría su efectiva presencia en la sociedad en cierto momento de la Prehistoria, que les serviría de modelos.

Son numerosos los testimonios míticos, artísticos, toponímicos, mitológicos... de mujeres de época arcaica que vivieron como Cazadoras, se ejercitaron en los deportes, participaron en diferentes tipos de competiciones y carreras, aprendieron a manejar armas para lograr tener ascendiente sobre otros seres humanos, fueron protagonistas de empresas heroicas e hicieron la guerra, recurriendo por tanto al uso de la violencia.

En unos casos las Guerreras formaban parte de organizaciones junto con varones, y en otros se cree formaban parte de organizaciones guerreras, exclusivamente formados por valientes Amazonas organizadas militarmente, que se educaban para la guerra y usaban el hacha bipenna / labrix / sagárida / francisca, el arco y el amento / lanza arrojadiza.

Se considera que la organización de las Amazonas semejaba la de una colonia de abejas. En palabras de WOLF en (1986, 129): "... abejas (criaturas que pertenecen a clanes femeninos)."

Se cree que no compartían la vida cotidiana con los varones a quienes robaban de tribus vecinas y con los que mantenían breves relaciones en primavera para perpetuar la raza y sólo educaban en sus costumbres a sus hijas del mismo género, entregando a sus padres los hijos varones.

Y actuaban tanto en la defensa de sus territorios como en el ataque de objetivos de su interés, dirigidas por Reinas, que al frente de sus ejércitos, realizaron hechos glorioso y conquistas, de los que queda memoria.

Algunas fueron Deificadas, de otras se saben sus nombres porque fueron dados a ciudades, regiones... y de otras se conservan manifestaciones artísticas y simbólicas: esculturas, relieves y gran número de monedas. Respecto a ello leemos en la Encicl. Espasa, Tomo 5 (1988, 47): "...siendo dueñas de Éfeso, Esmirna, Pafos y otras ciudades conforme se desprende de gran número de medallas antiguas".

Parece ser que esta conducta guerrera femenina no existió siempre. Por diferentes estudios de los poblados antiguos, en los que no se han encontrado barreras de protección, los expertos deducen que a principios del desarrollo histórico las actitudes de ambos sexos serían pacíficas.

Piensan que en principio la humanidad vivía en plácidas sociedades agrícolas sedentarias, estables, tranquilas. Había paz, por lo que no estaba en peligro la sobrevivencia de la especie humana, ni había asaltantes bárbaros.

En tales comunidades la mujer ejercería el poder legítimo heredado por vía matrilineal sin violencias, y sería libre para limitar el número de nacimientos y para decidir cómo propagar la especie humana.

En esas condiciones las mujeres usarían diferentes armas para lograr tener ascendiente sobre otros seres humanos. Las PACÍFICAS armas femeninas con las que procurarían imponer su voluntad serían las relacionadas:

- Con la exclusiva capacidad femenina de dar la Vida, ya que de ella dependía la supervivencia de la especie.

- Del conocimiento de las técnicas agrícolas y del calendario, que le proporcionaba saber cómo cultivar las plantas alimenticias y cuándo sembrar o recoger los frutos, ya que de ellas dependían el sustento.

- Del conocimiento de las hierbas para curar las enfermedades y del poder de la experiencia con las Artes mágicas, ya que era de las Curanderas, de quienes dependían la calidad de la vida.

- De la enseñanza del saber, ya que de las Maestras dependían la conservación de las tradiciones y de la ciencia.

- De la posición preeminente de las Sacerdotisas, ya que de ellas dependían la intervención Divina (como ejecutantes de las ceremonias de Fertilidad servía de enlace entre la Tierra y el Cielo, transmitía las súplicas humanas y la Diosa a su través concedía sus favores).

- De su poder de persuasión para convencer a los demás como Consejera y Oraculista y así conseguir imponer su voluntad.

- Del reconocimiento profundamente arraigado en la conciencia de la población campesina durante miles de años del ejercicio del poder RELIGIOSO, POLÍTICO Y ECONÓMICO por parte de la mujer transmitido por vía matrilineal y cristalización del poder sobrenatural, reconocido su origen Divino.

La existencia de la conducta guerrera femenina a partir de un cierto momento, evidenciaría que algunas mujeres decidieron recurrir a medios violentos y ejercieron la guerra como medio de defensa contra la agresividad y las pretensiones de dominio de otros pueblos.

La conducta violenta apareció en el momento en que en algunos pueblos se produjo un aumento de la riqueza, lo que engendró en otros menos ricos, fuertes ambiciones y deseos de invadirlos y saquearlos. Con lo que se inició la lucha por el poder y surgieron intentos de dominación y conquista de unos pueblos sobre otros para apoderarse de sus propiedades.

Fue justo en elParticipacion femenina en la vida militar: mujeres guerreraspuso en peligro la sobrevivencia de la especie, cuando la humanidad hubo de modificar sus actitudes que al principio eran pacíficas. Y emergieron otras conductas con unas características adecuadas para enfrentarse a esta nueva situación.

Para lograr sobrevivir y defenderse de las agresiones, en algunas regiones como respuesta a la agresión, tanto varones y mujeres elegirían conductas violentas y guerreras, mientras que en otras regiones elegirían conductas discriminativas para cada uno de los sexos.

Posiblemente esta elección estaría en función de las diferentes características de las situaciones y la diferencia de intereses de los habitantes de cada región. Y así:

- La reacción femenina guerrera se elegiría en aquellas regiones, quizás de gran densidad de población, que respondían a condiciones determinadas del régimen matriarcal, en donde estaban unidas. Y frente a la violencia de otros seres humanos las mujeres decidieron enfrentarse a los intentos de dominio de los violentos y usaron la violencia.

El comportamiento guerrero femenino simboliza su independencia frente al varón y corroboraría la existencia del matriarcado en la Prehistoria: la mujer era poderosa y luchaba contra todo lo que pusiera en peligro su autonomía y libertad.

Manifiesta la existencia de mujeres que no consentían el dominio que trataban de imponerles otros pueblos y eligieron una vida autónoma. Así les fue posible seguir gozando de su independencia sin dejarse someter.

Y además la efectiva presencia de Guerreras evidenciaría que el comportamiento humano no ha sido determinado genéticamente, sino culturalmente.

Si en cierto momento las mujeres decidieron elegir un tipo de vida de carácter militar, con valores que se creen, en nuestra sociedad occidental, típicos masculinos, muestran que la conducta agresiva la pueden aprender las mujeres si se dan las condiciones adecuadas para ello. Que en la elección de la conducta violenta juega un papel muy importante el aprendizaje y evidenciaría la irrealidad de rasgos innatos sexuales. Un comentario que demuestra que estas disposiciones son resultado de la cultura la aporta RALPH LINTON (1942, 125): "Las mismas características designadas a los hombres y a las mujeres en diferentes sociedades varían tanto que difícilmente pueden tener una base fisiológica. Nuestra propia idea de la mujer como un ángel bienhechor contrasta agudamente con la habilidad en su oficio de las mujeres verdugos entre los iroqueses (los Pieles-Rojas)y el placer sádico que tal oficio les produce."

- Mientras que en algunas regiones quizás poco pobladas, frente a la violencia de otros seres humanos, dado que la misma violencia ponía en peligro la misma continuidad humana y hacía peligrar la sobrevivencia de la especie, se adjudicó a cada género un reparto diferente del trabajo.

Los varones eligieron conductas guerreras y se dedicaron a defender a las mujeres, sus propiedades y sus hijos de los peligros externos. Y las mujeres fueron protegidas, resguardadas, sometidas a los intereses humanos, para evitar la extinción humana y para multiplicarse más de prisa.

DIFERENCIACIÓN SEXUAL

Con lo que apareció la diferenciación sexual por las ventajas obtenidas en esas circunstancias dadas.

Dado el aumento de la violencia y consecuentemente el aumento de la sangría humana, para evitar la extinción de la especie, se decidió aumentar el número de nacimientos. Por lo que dada las circunstancias de dificultades femeninas para criar sola a sus hijos, los varones se dedicaron a la búsqueda del sustento y a la defensa familiar para proteger la especie. Y las mujeres en su papel exclusivo de procreadoras se quedarían al cuidado pleno del mayor número posible de hijos y se les limitó su libertad para así proteger mejor su descendencia y se generalizó la diferenciación sexual.

Y desde entonces empezó la tradición en enseñar una disposición pacífica a las mujeres y otra agresiva a los varones. La agresión y la sumisión como conductas discriminativas y resultado del aprendizaje: Comportamientos determinados por la cultura en los que jugó un papel muy importante el aprendizaje.

Si con el tiempo esta conducta discriminativa y la desigual división de los sexos se convirtió en generalizada, sólo indica que las situaciones en que surgieron eran parecidas y que el aprendizaje dado a cada sexo fue el mejor posible y el adecuado a la situación.

Esta explicación es corroborada por las nuevas teorías de Psicología sobre adquisición de los rasgos que defiende que la diferenciación sexual se debe al aprendizaje. En los humanos no existen rasgos innatos sexuales. Las diferencias sexuales se deben a la maleabilidad humana y gracias a ciertos mecanismos de aprendizajes que permiten asumir diferentes valores a cada sexo, en función de los intereses que tratan de conseguir cierta uniformidad sexual a fuerza de potenciar ciertas conductas discriminativas.

Y así, si en el pasado en unas regiones ambos sexos adquirieron conductas guerreras mientras que en otras regiones adquirieron conductas discriminativas, indican que las situaciones y los intereses humanos de ambas regiones no eran los mismos. Y el hecho de la elección de la conducta guerrera por parte femenina en ciertos casos, indica que el comportamiento humano es resultado del aprendizaje.

 

 

BREVE COMENTARIO DE LO QUE ES SER MILITAR

BREVE COMENTARIO DE LO QUE ES SER MILITAR

Hola de nuevo. Hoy toca la historia jamás contada. Como muchos sabéis yo antes era militar. Voy a describir mas o menos lo que fue para mí esa etapa de mi vida. Hay muchas cosas que se me han olvidado, pero otras, sobre todo las buenas, se me han quedado bien grabadas. Vamos a ello.

Yo entre en el Ejército sobre Agosto/Septiembre de 1998, bueno, en el Ejercito no. Realmente donde entré fue en un internado (¡como mola!, como en las pelis). Los motivos por los que entré son un tanto borrosos en mi mente. Ahora pienso en entonces y mas o menos los tengo claro: si sumas enfermedad familiar(en todos lo sentidos) + mal de amores + suatancias peligrosas = ¿desidia, depresión,?, no lo sé.

Bueno, el caso es que sentía que tenía que huir de todo, y muy listo de mi, al mes del selectivo me dejé el instituto y me fui a currar a la madera. Jajajaja, !que bien que me lo pasé¡, aun me estoy partiendo de risa de aquellas 12 horas currando por 65000 ptas.

Bueno, no me quiero ir del tema. En el internado ese se entraba mediante una oposición, bastante tonta. No estudié nada y quedé el 300 mas o menos. Pero viendo el panorama después no me extraña nada. El examen fue en Alicante (teórico) y el práctico en Madrid. El caso es que aprobé, curioso destino, ¿porqué aprobaría?

Pasó el verano y llegó el momento de irse para el IPE(Instituto Politécnico nº del Ejército de Tierra). Esto esta en Calatayud (Zaragozá). Imaginaros, un chico de (aun no tenia 18, creo) se va a una academia militar en Zaragoza. Coche desde Silla->350 km de carretera->Calatayud, y allí me dejaron mis padres.

...y allí me encontraba yo, sin conocer a nadie y vestidito de gris:

y sin pelo en el pecho:

videos desfile militar de las 4 fuerzas de la armada y adoctrinamiento militar

videos desfile militar de las 4 fuerzas de la armada y adoctrinamiento militar

adiestramiento militarINFANTERIA DE MARINA - ADIESTRAMIENTO EN EL TEARDESFILE MILITAR PATRIOTAACADEMIA MILITAR DE VENEZUELADesfile Militar del 16 de Septiembre 2007 8 (Los Compadres)

La grandeza de ser militar

 Por Francisco Guirado Burguete es coronel de Infantería
   Militar: persona que profesa o se dedica a la milicia. Milicia Nacional: Conjunto de individuos del orden civil, que organizados militarmente se dedican a la defensa del sistema de gobierno.
   Son definiciones contenidas en el Diccionario de la Real Academia Española.
   De la primera se puede deducir que es una profesión; y, de la segunda, que lo es para la defensa del sistema de gobierno.
   Pudiera entenderse como profesión en tanto en cuanto es algo que se ejerce públicamente, pero, a mi entender, creo que para profesarla debe tenerse vocación para ello. La vocación es la inspiración con que Dios llama a algún estado. En ese sentido, podremos hablar de la profesión religiosa, de la profesión médica, y así todas en cuantas el fin primordial de ejercerlas no sea la contrapartida económica sino el servir a los demás.
   Pertenezco a una promoción de la Academia General Militar, que juró bandera en el mes de diciembre del año 1957, en el patio de armas del citado centro castrense. Era una mañana fría, en la que el Moncayo soplaba, pero no en demasía, sólo como si quisiera hacer acto de presencia y no perderse tan emotivo acto. El trémulo palpitar de nuestros corazones ante la responsabilidad que íbamos a contraer al jurar «...derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la patria y del Orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre», así decía el juramento, juramento que se hacía a Dios, se prometía a España, y se refrendaba con un beso a la bandera, se veía incrementado cuando nuestras mentes volaban hacia África, a Sidi-Ifni, donde en aquellos momentos estaban muchos españoles dando su vida por la patria, unos como soldados de reemplazo que cumplían el Servicio Militar y otros, sus mandos, que habían jurado bandera en el mismo patio de armas sólo unos años antes.
   Desde hacía dos meses, unidades del Ejército daban cuando podían para, junto a los valencianos, quitar de las calles el barro que había dejado la riada del 13 de octubre, que tanto luto y pesar trajo a Valencia.
   En uno y otro escenario se actuaba bajo un lema común: «Servir a la patria». Qué difícil resulta servir a alguien a quien no se conoce. Qué duro y difícil cumplir un juramento que te exige dar la propia vida, si no se sabe, porque nadie se lo ha explicado, qué es la Patria. La Patria no es algo intangible, inconcreto. No. La Patria es el lugar donde se nace, el hogar donde se crece, la escuela donde se aprende a leer y escribir, la fábrica donde se trabaja, la universidad que nos forma, la novia, la familia que uno crea, los hijos... y finalmente la tierra que nos cubra. Esto sí que es algo tangible, concreto. Esto es algo a lo que todos queremos. En defensa de todo ello, para servir a todo eso, está el Militar.
   Ejemplos recientes como la ayuda para combatir incendios, un guardia civil sacando en hombros a una persona, rescatándola de una inundación en Bilbao; la muerte de un guardia civil al intentar rescatar a un conductor de su coche, arrastrado por las aguas en Cataluña; Guardia Civil a la que pocos días antes no se le permitió desfilar en la Conmemoración del Día de las Fuerzas Armadas, por razones que desconozco.
   Son ejemplos claros de ayuda y de servicio a la población.
   Actuaciones en Centroamérica, Kosovo, Bosnia y, actualmente, Iraq. Todas en cumplimiento del mandato recibido de quien tiene autoridad para ellos: el Gobierno de la Nación, aplicando lo que nuestra Carta Magna, la Constitución española, explicita en su artículo octavo, Constitución que acatamos y a la que nos acogemos.
   Allí están con su bandera, con su uniforme, con la sonrisa en los labios para ayudar a la población iraquí. Saben que quizás, Dios no lo quiera, algunos no volverán, como ha ocurrido con siete de sus compañeros. Pero no les importa. Es su deber.
   Ha extrañado la dignidad y ejemplar comportamiento de los familiares. Es natural que así sea. El dolor que sienten por la pérdida de un ser querido, se compensa en parte porque saben que han muerto en defensa de lo que habían jurado. Por todo lo expuesto, el militar se siente grande, en tanto en cuanto es grande lo que defiende, que no por otra circunstancia.
Ser militar es una profesión"

¿Iván, fuiste a hacer el servicio militar voluntariamente, o fuiste llamado como todo joven?
La verdad es que fue como todo joven. Salí caminando un día y vi las nóminas puestas. Vi que tocaba mi nombre. Me presenté, a lo mejor, sin saber que iba a quedar.

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¿Qué pensaste cuando viste que estabas en la lista?
Al principio pensé, bueno, estoy estudiando. Me lo voy a sacar, voy a presentar los papeles. Pero, cuando llegué allá vi que no era tan fácil la cosa. Se me vino el mundo abajo. Pensaba en dejar mis estudios, dejar mi familia, que iba a estar un año y medio quizás donde y además con mucho miedo, no por lo que me fuera a pasar, sino por todo lo que uno escucha afuera.

¿Tenías referencias muy malas de lo que podía ser el servicio militar?
Creo que como todo joven. Lo que se escucha hoy día es: Te van a pegar, lo vas a pasar mal, vas a sufrir. Entonces, para uno que está acostumbrado a estar con su familia, con sus papás, siempre tenerlos al ladito en cualquier cosa, igual asusta.

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¿Cómo fue la experiencia? ¿Cómo fueron los primeros meses de recluta?
Los primeros tres meses son fuertes. Fuertes en el sentido que primero te tienes que acostumbrar a no estar con tu familia. Te tienes que acostumbrar a recibir órdenes de otras personas que no conoces y de repente no entiendes por qué te las dan y mucho ejercicio físico. Ahí entendí que cuando te dicen, te van a pegar, no era eso, no usábamos esas palabras en todo caso. Pero era una cosa de mucho aporreo físico, mucho ejercicio, mucho punta y codo, hasta que las cosas salieran bien y durante los primeros tres meses son ejercicios escuela, donde todo tiene que ser perfecto. Es lo que todos miramos en los desfiles y de repente alabamos, así son los primeros tres meses y son difíciles.

¿Qué experiencia sacas tú de esos meses? ¿Vale la pena esa dificultad?
Creo que aprendí a superar cosas. Mi primera impresión fue que no iba a ser capaz de resistir el nivel de entrenamiento en el ejército. Pero, con esfuerzo y cuando iba a punta de codo para allá y para acá, decía: Tengo que ser capaz, tengo que superarlo, voy hacerlo, voy hacerlo. Hasta el día de hoy, cuando tengo algún problema, siempre pienso en forma positiva. Es decir, si pasé eso voy a pasar muchas otras cosas y las voy a superar bien.

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¿Tú dirías que vale la pena que un joven pase por esa experiencia?
Creo que sí. Creo que los jóvenes estamos un poco acostumbrados a que nos den las cosas y ahí tú aprendes a dártelas por ti mismo. En ese sentido, vale la pena.

Hay gente que cuenta que adentro los golpean, los maltratan. ¿Tuviste una experiencia así?
Estuve un año seis meses, habíamos alrededor de ochocientos jóvenes, muchos de Santiago. Incluso, tenía compañeros que eran de la universidad, estaban en su tercer semestre y se tuvieron que ir. Pero, vi un sólo caso y te lo puedo dar certificado que la persona que golpeó a ese soldado, se fue de baja. Se fue con sumario, porque lo primero que nos advirtieron en los tres meses, y es un consejo que yo nunca olvido, me acuerdo siempre de un cabo gordito y de bigotes que era el cabo Solorza, nos dijo: El que quiere pasarlo mal acá adentro, lo va a pasar mal, el que cumple con las cosas que se dicen no va a tener ningún problema y aquí no hay que ser el más vivo ni tampoco ser el más tonto. Manténganse al medio y cumplan con lo que les dicen y no van a tener ningún problema. Eso fue lo que yo hice y no tuve ningún problema.

Al joven que golpearon, ¿no hizo lo que le dijeron o se sobrepasó el oficial?
Creo que se sobrepasó un poco, porque hay límites y me acuerdo del caso de ese soldado en específico. Se arrancó del regimiento, salió sin autorización. No sé qué habrá pasado entre medio, hubo una discusión y lo golpeó; pero en el sumario se presentaron un montón de papeles y el militar fue dado de baja.

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¿Dirías que no era una práctica habitual pegarle a los conscriptos?
No, no es una práctica habitual. Lo que a mí me daba mucha risa, era una información que llegó, una circular donde decía que el palo estaba prohibido. Entonces, cualquier soldado que fuera golpeado tenía que dirigirse al comandante del regimiento y se iban a tomar las medidas del caso y así fue. Yo no vi ningún caso grave, absolutamente ninguno.

Hay gente que dice que ir al servicio militar es dejar de pensar, sólo obedecer. ¿Qué crees tú de esa frase?
Yo jamás dejé de pensar, sí obedecía. Jamás cuestioné por qué me mandaban a hacerlo, pero sí obedecía. No creo que tú dejes de pensar, no puedes actuar por iniciativa propia o no te puedes salir de los límites que te pusieron una vez, pero dejar de pensar, en lo absoluto. Pienso mejor y creo que pienso mejor que antes, porque ahora soy mucho más crítico, analizo mucho otros puntos.

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Se habla de obediencia ciega, que uno no debería obedecer ciegamente una orden...
Cuando tú estás en un trabajo; tus jefes, el gerente, tus otros jefes, te dan órdenes y tienes que cumplirlas a ciegas. Es lo mismo, exactamente lo mismo. Un ingeniero de una universidad no va a salir a mandar altiro, tiene que obedecer primero y ahí entiendes el concepto de conducta irregular. Para poder hacer algo, siempre consultar al de más arriba. Yo no soy jefe de mi empresa y obviamente tengo que, sin cuestionar, obedecer lo que diga mi jefe.

¿No crees que es bueno cuestionar de repente?
Tú puedes opinar, eso no está vedado en el ejército. Si crees que algo está mal lo puedes hablar, lo mismo que con tu jefe, con tu pareja, con tu familia. Si encuentras que algo está mal, tienes todo el derecho a decirlo. Que te hagan caso, es otra historia, pero tienes todo el derecho de decirlo.

Otra de las críticas que se hace, es que en el servicio militar se enseña a matar. ¿Sientes eso? ¿Aprendiste a matar?
A matar no, a defenderme sí. No a matar, el concepto es que te enseñen a usar armas y lo veo muy lógico. Alguien tiene que defender el país, todos los países tienen su ejército cierto, todos aprenden a disparar en caso de guerras y nosotros también tenemos que aprender a hacerlo. Si nos quieren invadir, no todos nos vamos a quedar en las casas tranquilitos.

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¿Qué piensas de aquellos jóvenes, los llamado objetores de conciencia, que creen que no deberían haber militares? Ellos no quieren hacer el servicio porque objetan el tener que ir a una institución con la que no están de acuerdo.
Yo los pondría en un caso personal. Si ellos están en su casa, se las invaden y se las quieren quitar, ¿no la defenderían? Yo creo que lo harían y matarían, harían cualquier cosa por defender lo que es suyo. Tenemos que defender nuestro país y si no tuviéramos militares ¿quién nos defiende?

¿Crees en el concepto de la patria?
Sí y para mí la patria es mucho más que la bandera, es mucho más que el terreno, son muchos otros conceptos.

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¿Cuál es el concepto que tienes tú de patria?
Para mí patria es algo que involucra todo: territorio, bandera, emblema, historias. Para mí el ejército tiene mucha historia. Yo lo pude ver. Muchas veces tuvimos que entrenar con armamento que se usó, a lo mejor, en la Guerra del Pacífico. El famoso fusil mauser, que es tremendamente pesado.
Patria involucra, también, autoridades civiles, a las personas, a todos los que vivimos en esta sociedad, en un terreno que es nuestro y que debemos defenderlo a cómo de lugar.

¿Qué te parecen aquellos jóvenes que no creen en la patria?
Dudo mucho que para ellos signifique algo alguna cosa, porque para mí hay valores primordiales. En el ejército aprendí tres cosas que están por sobre mí, que es la familia, la patria y Dios. Si ellos no creen que tienen patria, si ellos no creen que tienen que defender lo que es de ellos, tiendo a pensar que no creen en lo que es su familia, tampoco en lo que es Dios.

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¿Qué te parece que exista este tipo de gente? ¿Es válido, es respetable?
Totalmente. No todo el mundo puede creer en lo mismo y ahí está la diversidad de las personas.

¿Qué te parece que ellos quieran eliminar el servicio militar obligatorio e ir más allá, eliminar los ejércitos?
Una utopía, sería muy lindo, sería espectacular que nadie se matara, que nadie tuviera armas, que no hubieran bombas nucleares, pero lamentablemente en la sociedad en que vivimos es necesario.

¿Qué te parece eliminar el servicio militar obligatorio?
No me parece, por lo menos en Chile. Lo que pasa es que en sí el servicio militar es muy mal mirado en Chile. Pero me di cuenta, por ejemplo, en gente que era del sur, que encontraron en el servicio militar, a lo mejor no su vocación, pero sí una alternativa de vida respetable. Gente que no tenía ninguna esperanza de ir a la universidad, de estudiar o de tener un trabajo más o menos bien, hoy están en carabineros, en la marina, en aviación, en el ejército. Me parece una muy buena alternativa para la gente que en sí no tiene un proyecto de vida claro.

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¿Podría ser voluntario entonces, para aquellos que no tienen proyecto de vida y no obligatorio para el que no quiera hacerlo?
No sé si voluntario. Creo que las reglas están claras, si acá el que estudia y tiene más del tercer semestre en la universidad o está en cuarto medio, o su madre no tiene entrada de recursos, se lo saca. Pero, creo que tiene que seguir siendo así hasta que no se sienta que el ejército es una profesión. Ser militar es una profesión como cualquier otra y que incluso debiera ser mejor remunerada. En otros países el ejército es una profesión.

¿Te gustaría que se profesionalizara el ejército?
Sí, creo que ese sería un buen camino.

¿Crees que si se profesionalizara habría muchos jóvenes interesados en esta carrera?
Sí, creo que sí. El servicio militar, todo el concepto, es estar encerrado dos años, sin poder hacer absolutamente nada, donde te enseñan a disparar, te enseñan a matar, como decías tú, te pegan y un montón de cosas. Pero puede ser una alternativa real cuando ves dentro que puedes estudiar alguna carrera que no sea solamente el hecho de estar en las tropas esperando una guerra. Hay un montón de otras alternativas, como fue mi caso. Yo llevaba un poco más de estudios y me tocó trabajar en la parte contable de todos los enseres o mercaderías que llegaban al regimiento. Entonces, pasé el mismo período de recluta que todo el mundo e hice lo mismo que todo el mundo y bien. Creo que puede ser un poco más profesional.

¿Dirías que aportó a tu vida? ¿Eres distinto a lo que eras antes del servicio y post servicio?
Mi vida no cambió cien por ciento post servicio. Sigo siendo la misma persona, sigo teniendo los mismos amigos. Tengo valores que a lo mejor no todo el mundo tiene. Sé lo que es la palabra lealtad, que a lo mejor no todo el mundo la conoce o a lo mejor la han escuchado, pero no la han practicado. Pienso con más calma las cosas. Ya no aventuro tanto, me arriesgo menos. Soy una persona muy leal, muy clara en lo que quiere. Cuando tengo metas difíciles trato de alcanzarlas y lo que sí cambió harto, es la independencia que puedo tener hoy día. Antes era muy apegado a mi familia, después del servicio militar hasta mi mamá se extrañaba porque ya no era tan pegado a ella ni a mis papás, sino que estaba más fuera y me fui a vivir solo, hice otras cosas. Buscaba mi camino.

¿Crees en la frase de que el que hace el servicio militar se vuelve más hombre?
No más hombre, pero sí más autosuficiente, tratas de hacerlo todo por ti mismo

La Razón. 16 diciembre

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rangos militares

rangos militares

Rangos en ejércitos modernos [editar]

Rangos e insignias de los Oficiales del Ejército del Ecuador
Rangos e insignias de los Oficiales del Ejército del Ecuador

En los actuales ejércitos y fuerzas armadas profesionales de casi todos los países se sigue un patrón como el siguiente:

 

Oficiales del Ejército
Normalmente preparados en
las Escuelas Militares
Capitán General *****
General de Ejército ****
Teniente general ***
General de División **
General de Brigada *
Coronel
Teniente Coronel
Mayor
Capitán
Teniente
Subteniente
Alférez

El rango militar, también llamado rango, grado, graduación o empleo, es un sistema jerárquico para establecer la escala de mando que se usa en fuerzas armadas, fuerzas policiales, y otras organizaciones armadas o uniformadas.

Los rangos se representan de forma visual mediante insignias y galones en el uniforme, normalmente mediante piezas de tela cosidas a los hombros, las mangas y/o el pecho.

El uso de rangos en las fuerzas armadas es prácticamente universal. Organizaciones como el Ejército Popular de Liberación de la República Popular China (1965 - 1988),[1] el ejército de Albania (1966 - 1991)[2] y el Ejército Rojo de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1918-1935)[3] son ejemplos de fuerzas armadas que en su día abolieron el sistema de rangos, aunque se vieron forzadas a reinstaurarlo posteriormente tras encontrarse con problemas operacionales de mando y control

primeros uniformes militares

primeros uniformes militares

PRIMEROS UNIFORMES
¿Cuando se dan los uniformes militares en esta nueva era? a ciencia cierta no se sabe, seguramente los orígenes nacen en el medioevo, donde los hombres portaban lo que hoy podemos entender como uniformes. Los príncipes y caballeros aparecían con vivos colores representando a su reino otros como los "Guardias de el pueblo" tenían túnicas con los colores de este. Shaco oficial infanteria ruso 1840-1846Durante los torneos, el caballero pintaba en la parte frontal de su armadura, el escudo de armas de la familia, lo cual lo distinguía tanto en nombre como en statuas social, dependiendo de muchos factores se podia ver si era Príncipe directo, Rey, Hijo del rey, Duque, Hijo de duque, incluso Bastardo. Esto mediante el yelmo en la parte superior de su escudo de armas, dependiendo de la posición a la que mira el casco y el tamaño de la visera, se conoce su nivel de sociedad. Durante las batallas los caballeros pintaban sus emblemas como un distintivo, incluso agregando penachos de colores y grandes figuras de animales míticos, esto con el fin de poder distinguirse en una anárquica batalla.

UNIFORMES MODERNOS
Los uniformes modernos se dan cuando estos reinos conforman grandes armadas, se tenían que reconocer no solo a un hombre sino a miles de ellos y a sus diferentes rangos. Las primeras pistas de esto se da en la época de Luis XVI. Durante la guerra de los 30 años, era común que los hombres llevaran su propia ropa,era nulo el equipo que se daba desde luego era un desastre . Casco de Lancero Ingles Siglo 18Es por  esta época empieza la uniformidad de las tropas. Los lanceros por ejemplo son equipados con un grueso petos, un casco de metal ,Gogets, son armados con grandes lanzas y rapiers muchos otros fueron armados de misma manera pero con espadas y escudos redondos. Se da una nueva manera de pelear, los Mosqueteros, que portaban largos y pesados rifles de pólvora los cuales tenían que ser soportados por una horquilla para poder apuntar, a estos se les daban unos largos cinturones con las polvoreras y los plomos, casi nunca tenían armaduras solamente un chaqueta de cuero y un sombrero largo. Durante estas guerras hubo muchos cambios, por ejemplo Federico Adolfo equipo a sus fusileros suizos con armas mas ligeras y elimina las bandoleras introduciendo pequeñas cargas de pólvora en cilindros. y de nuevo aparecen los colores "los casaca roja"" "Los casaca Amarilla" pero esto siempre con un estilo de civil. A partir de 1710 los uniformes rompen completamente con la similitud de la ropa civil. Los abrigos aparecen con un doble pecho en color diferentes al la tela. Los botones tenían los emblemas de los reinos y según su numero era su rango. Las armaduras son dictadas como moda por la caballería, se implementan las cintas de colores a la cintura con finos remates en hilo de oro. Los cintos de cuero cruzan los pechos en colores blancos o negros.Oficial de coraceros austriaco 1700A Federico el Grande, se le atribuye el primer ejercito moderno de la historia, y sin duda el creador de una regularización de tropas marcadas y concentradas en grandes formaciones de hombres, seguramente el ejercito mas grande de su época. Su hijo Federico, "el rey poeta" es quien modifica muchos métodos, como las descargas en deshoras, esto consistía en atacar al enemigo en horas que no se peleaba , en esa época los combates comenzaban después del desayuno y terminaban antes de ponerse el sol.

Durante el periodo de 1805 a 1850
Los cambios son radicales, aparecen nuevas combinaciones, nuevos camisas , abrigos casacas, y nace el chaco ese bello casco en cuero el cual tenia al frente el escudo de el reino en metales dorados o plateados, se empieza a retomar las plumas y distintivos de aquellos antiguos yelmos. Napoleon y muchos otros modifican las reglas de los combates con tácticas que iban desde los ataque sorpresa hasta la complicada avanzada de infantería hombro con hombro, el desplazar a la caballería por colinas para tomar un punto mas alto tener una visión superior de los generales. Aquí se dan esos grandes sombreros, para engaña al enemigo con la altura de el atacante.Pickelhaube soldado infanteria prusiano 1910A finales de el siglo XIX nace el casco de pico mejor conocido como "Pickelhaub".  Un casco en cuero con el emblema de el reino en metales dorado o plateado y dos pequeñas ruedas a los lados las cuales servían como identificadores de la división y el lugar al que provenían, también los de lana que eran mas ligeros. Es importante destacar que el pico era también un distintivo de rango, entre mas alto mas importante el que lo portaba. Si el casco tenia una bola en lugar de pico era de Artillería, si tenia plumas de caballería, Hulanos, Dragones etc..

El shaco reduce de tamaño.

De 1914 a 1939 
Los cambios son quizá los mas importantes a la fecha, nace el camuflas, los cascos de guerra son estándar y todos de metal. adoptando la tecnología de la época para poder proteger al soldado de bala y metralla, se busca ya no la impresión visual del enemigo, al contrario el pasar desapercibidos uniformando a los soldados en colores verde y kaki los abrigos chamarras pantalones son equipados con bolsas para poder guardar mas equipo desde luego como el armamento es mas sofisticado el soldado tiene que tener mas espacio para portarlo y al mismo tiempo defenderse. Tricornio de soldado de caballeria frances 1760Las espadas son obsoletas solamente como un acto de gala, su lugar lo toman las pistolas, las cuales solo eran parte de el uniforme de oficial pues este no puede dar ordenes con las manos si carga un pesado fusil. La bayoneta ya no es solo un elemento de muerte, ahora se adopta como un elemento de supervivencia para el soldado como cuchillo, desarmador, pala, palanca. Prácticamente desaparecen los chacos ahora las gorras de marcha y los kepis de tela son mas frescos cómodos y cumplen el propósito de marcialidad, así como la distinción de regimiento batallón y arma a la que pertenece el que lo porta. En esta época seguramente los ejércitos que mas aportan a los cambios son:  Los
Franceses, Ingleses y Alemanes.

A la par de todo lo que he descrito también hay cambios , los Rangos.

Oficial infanteria ingles I Guerra MundialDurante el siglo XVII los oficiales se distinguían por sus uniformes multicolor y los finos detalles en las vestimentas, en el siglo XVIII nacen las particulares sombreros,Gorgets y las Espadas con pomos en marca.

Siglo XIX
Es aquí cuando se dan los diferentes rangos entre las tropas Epaulets , Hombreras en metales plateados, Barras en tela para cada uno de los grados.

Siglo XX 
Se modifican los distintivos tratando de ser mas prácticos los uniformes y los materiales. Es quizá esta época la que retoma el símbolo de las condecoraciones. En diferentes metales para denotar las acciones bélicas de sus hombres, recordemos que desde el siglo X ya los japoneses ponían pequeñas marcas de tela un la ropa de sus guerreros, pero el espiritu  puro de la condecoración como hoy la conocemos se da cuando les dan a las tropas medallas como "el termino de la gran guerra", otorgada a los Franceses y oficiales aliados en el conflicto 1914-1918 .Uniformes alemanes II Guerra Mundial

"Herido en batalla" otorgado a los soldados que lucharon y fueron heridos durante 1a Guerra mundial en favor de Prusia.

"Asalto cuerpo a cuerpo" otorgada a los soldados alemanes que lucharon ferozmente durante la 2a Guerra Mundial

Es decir nacen las condecoraciones promoviendo al soldado no solo a los grandes oficiales, pero este es otro tema.

Como siempre, a continuación cito la bibliógrafa y con gusto les recomiendo

reseña historica del militar

reseña historica del militar

Desabridas crónicas sobre curas y militares

 

Titulo del libro reseñado: La rebelión de las provincias. Relatos sobre la Revolución de los Conventillos y la Guerra de los Supremos

Autor del libro reseñado: |Álvaro Ponce Muriel
Editorial del libro reseñado: Intermedio Editores, Bogotá, 2003, 270 págs.

 

La guerra ha sido una constante de la historia colombiana de los siglos XIX y XX, como se evidencia con el recuento de los cruentos conflictos civiles que asolaron al país desde el periodo de la "Patria boba" hasta la guerra de los Mil Días (1899-1902), así como de las sucesivas oleadas de violencia que desde mediados de la década de 1940 han ensangrentado gran parte del actual territorio nacional. Teniendo en cuenta el trasfondo bélico de nuestra historia, la investigación social tiene ante sí un inmenso laboratorio de problemas para examinar las razones de larga duración que explican su proyección hasta el día de hoy. Sin embargo, la moderna historiografía colombiana ha privilegiado el estudio de la violencia de los últimos sesenta años, descuidando el análisis de las guerras civiles del siglo XIX. En efecto, sobre las nueve guerras civiles generales de ese siglo, así como sobre los innumerables levantamientos locales y regionales, existen muy pocos estudios, tal vez con la excepción de la guerra de los Mil Días, que mereció cierta atención recientemente con motivo de su primer centenario.

Esta carencia historiográfica pone de manifiesto la importancia de los estudios relacionados con nuestras guerras civiles, con más veras en un momento en que el actual presidente de la república sostiene sin ningún rubor que aquí y ahora no existe un conflicto interno y que, mucho menos, está relacionado con problemas históricos nunca resueltos (como el monopolio terrateniente del suelo, para mencionar el más evidente). El estudio histórico con profundidad de nuestras guerras civiles debería servir para pensar en los problemas de nuestro tiempo con una perspectiva amplia e inscrita en el ámbito de situaciones políticas, económicas, sociales y territoriales que, guardando las debidas proporciones históricas, deben tener alguna relación con lo que acontece en la actualidad, lo que debería ayudar a superar las posturas mesiánicas que suponen que la historia empieza de cero y que antes del "redentor" de turno no ha existido algo digno de ser tenido en cuenta que haya originado los problemas del presente y que contribuya a explicarlos y a entenderlos.

 

 

Esto no quiere decir tampoco que se deba incurrir en anacronismos para proyectar en el pasado los problemas de nuestro presente, sino más bien que a la luz de estos problemas se debería iluminar, para usar el término de Walter Benjamín, cualquier tema del pasado; eso sí, estudiándolo en su respectivo contexto y considerando sus peculiaridades históricas.

Este tipo de divagaciones sobre la importancia de estudiar nuestras guerras civiles surge a raíz del libro de Álvaro Ponce Muriel sobre la Revolución de los Conventillos y la Guerra de los Supremos que se originó en el sur del país, más exactamente en la provincia de Pasto en 1839. En la introducción, su autor advierte que el libro es un conjunto de crónicas que "aspiran a propiciar una nueva visión de unos hechos que en su momento fueron intensamente manipulados para encajarlos en la  |historia oficial, empeñada en crearle legitimidad a gobiernos autoritarios heredados del régimen colonial y que, arguyendo la defensa de una etérea unidad nacional, aplastaron de manera inexorable cualquier tipo de sentimiento autonomista que aflorara entre las gentes de las regiones" (pág. 13, subrayado nuestro).

 

 

Por desgracia, gran parte de este prometedor anuncio no se desarrolla en el libro, empezando porque la disputa con la historia oficial se hace en los mismos términos tradicionales que la caracterizan, esto es, como una historia de individuos aislados ("grandes hombres"), militares, clérigos, dirigentes políticos y magnos eventos (sobre todo, batallas). Estos rasgos de la historia oficial (vale decir, "historia patria" colombiana) son exactamente los que se reproducen en este libro, pues a lo largo de sus veinte capítulos desfilan ante nuestros ojos los mismos héroes de la historia oficial y se privilegia la descripción del mismo tipo de sucesos y acciones (batallas, excomuniones, pugnas entre facciones armadas), sin que se aprecie ningún intento de explicar los acontecimientos centrales que se pretenden historiar (la revolución de los Conventillos y la guerra de los Supremos). Para avanzar en la dirección de una historia explicativa hubiera sido necesario referirse a otros aspectos, siempre dejados de lado por la "historia patria", tales como los contextos socioeconómicos y culturales, que contribuyen a entender las razones estructurales que explican un determinado acontecimiento.

Además, hay un alejamiento permanente del objeto de estudio (una guerra civil específica) en la medida en que se recurre a un recuento genérico sobre los caudillos y los clérigos que tomaran parte en ella, limitándose a hacer un relato descriptivo de sus vidas desde la época de la independencia, pero sin intentar escudriñar en las bases materiales de su poder. Que los personajes individuales son el centro de la obra queda demostrado con la cantidad innecesaria de ilustraciones de esos mismos personajes que acompañan el libro, procedimiento similar al empleado en los más conservadores textos escolares de "historia patria" o en las obras publicadas por la Academia Colombiana de Historia o las academias regionales.

Las menciones a la guerra propiamente dicha ocupan sólo unos cuantos capítulos, sin que quede la satisfacción en el lector de haber entendido al final de esas páginas cuáles fueron las causas reales que motivaron el conflicto, porque, a pesar del loable objetivo del autor en criticar las posturas centralistas y autoritarias que han caracterizado la historia de la construcción del Estado-nación en Colombia, señalando la existencia de intereses regionales tras gran parte de los levantamientos armados del siglo XIX, no hay elementos sólidos que ayuden a entender, por lo menos en el caso de los Supremos, en qué radicaban las diferencias entre las provincias del sur del país y el gobierno central. El autor se limita a describir personajes y sucesos, a manera de crónicas, sin explicar el trasfondo de los acontecimientos, permaneciendo prisionero de la forma más convencional de escribir historia política; esto es, manteniéndose atado a los discursos de sus mismos protagonistas. Además, en algunos casos recurre a malabares bastante extraños como cuando para hablar de Francisco Villota, clérigo de Pasto y personaje central del libro, cita en forma reiterada a san Juan de la Cruz. Lo llamativo del caso es que este autor no es citado sólo como influencia religiosa e intelectual del cura Villota -en lo que no habría ningún inconveniente- sino para describir las propias acciones vitales de este último, como si se pudiera traspapelar la vida del uno al otro cuando vivieron en épocas diferentes.

 

 

El libro tiene otros problemas adicionales, entre los que se pueden destacar dos: su estructura y el abuso de las citas textuales. En cuanto a su estructura, el texto es absolutamente plano, cronológico y descriptivo, y las diversas crónicas que configuran cada capítulo están simplemente superpuestas, sin que exista un hilo explicativo coherente y convincente a lo largo de la obra. Así, sucesivamente se va de la independencia, a los clérigos, a los caudillos militares, a la supresión de los conventos menores, a la guerra de los Supremos, a la paz posterior, a las reformas de medio siglo, a la presidencia de Obando, al federalismo, sin que queden claros los objetivos que se persiguen con esa insulsa acumulación de datos.

 

 

A su turno, las citas textuales son frecuentes, excesivamente largas y en muchos casos innecesarias, lo que acontece, por ejemplo, con las resoluciones del gobierno central, las cartas de algún caudillo o clérigo y los partes de guerra, que bien habían podido resumirse o presentarse concisamente. Al respecto, es elocuente el capítulo titulado "Los conventillos se convierten en bandera de batalla", de cuyas dieciséis páginas doce están formadas por interminables citas, dos de ellas de tres páginas cada una. En este caso se observa poco esfuerzo de elaboración y de síntesis, como también acontece en otros capítulos, en donde se incurre en citas de dos o tres páginas, muchas de ellas absolutamente secundarias, de las que se podría prescindir sin que eso alterara para nada la descripción; antes por el contrario, la haría más fluida y atractiva para el lector.

Un tema central que atraviesa el libro, el del conflicto Iglesia-Estado desatado tras la independencia, no es estudiado con profundidad, aunque se mencionan elementos interesantes sobre el Patronato, la masonería y los curas patriotas que sirvieron a la causa de la emancipación y a la naciente administración republicana. Pero ésas son sólo pinceladas sueltas, o simples esbozos, porque no existe ningún análisis sustancial que los vincule con la guerra de 1839, en donde precisamente la Iglesia va a desempeñar un papel crucial. Resulta desconsolador que no se analice con seriedad el papel de la Iglesia, cuando en ciertos apartes el autor critica de paso el poder material de esa institución, y a los conservadores, tipo Sergio Arboleda, que se aliaron con ella. Era de esperarse que, con esos enunciados críticos, que también se extienden al centralismo asfixiante del Estado colombiano, el autor profundizara en el esclarecimiento de un tema tan crucial para entender la intolerancia política colombiana, como es el relacionado con la influencia social y cultural de las jerarquías eclesiásticas. Pero nos quedamos esperando eso para otra oportunidad, porque en el libro que hemos comentado ese análisis brilla por su ausencia.

 

 

Para concluir, en lo relativo al estudio de las guerras civiles -tema con el que iniciamos esta reseña-, al cerrar el texto de Álvaro Ponce Muriel queda uno con la sensación de no haber avanzado un ápice en la explicación a fondo de por lo menos una de ellas, la de los Supremos. Esta guerra, como las otras del siglo XIX, sigue esperando a aquellos historiadores que rebasen la simple crónica; es decir, que no se limiten a describirnos los acontecimientos políticos y militares más evidentes, sino que intenten aproximarse a las razones que la explican y a los sectores sociales que en ella participaron (peonadas de indios, negros y mestizos), puesto que, a propósito de esto último, parafraseando a Bertolt Brecht, podemos preguntar si los caudillos supremos de la guerra de 1839 no necesitaron siquiera a un humilde cocinero para librar sus "heroicos" combates. Por lo visto, en el libro comentado la respuesta parece ser que no requerían a los humildes y menesterosos, sencillamente porque para la "historia de bronce", un género muy cultivado en este país, la historia real sólo la hacen los "grandes hombres", sean estos curas, militares o gamonales.

 

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